encandila pero no iluminan. Se me pasó el paradero por andar escribiendo, pero ya estoy dentro de la estación Bellavista. El purgatorio es donde las animas penan, así ando como de alma en pena por todos lados. Modo avión diríamos en lenguaje más moderno. Pará muchos debe ser raro que el resultado de una elección duela, conmueva, paralice, porque a lo mejor no creen ni creyeron jamás en los sueños colectivos... Entonces nada han perdido, porque nunca nada han arriesgado. Penando sentada en una banca frente al mar, esperando el tren para que me lleve a la casa, a los hijos, al deber, a las cuentas, a la ropa lavada y por lavar... Y entre un lugar y otro el purgatorio como alma en pena, sin cuerpo al que agarrarse y sin cielo al cual trascender. Atrapada en eel limbo de la rutina, del descontento ya conforme, de la sentencia ya sabida, de la muerte sin resurrección. El tren llega en un minuto y ese espacio es mi refugio, pongo música y hago lo que más me gusta: escribir. Ya est...