Hace unas semanas, como dos app, tenia ganas de borrarme, como agarrar una goma miga gigante y borrarme y borrarlo todo... Fin de semestre, pandemia, crisis de la edad media, descompensación, depre... Da igual, borré entero mi blog, no respaldo tengo de mis escritos... Ahora son en nuestras memorias.
Voy al segundo semestre de la U y diría la segunda parte de nuestras vidas... Ahora somos los GodoyDidierIngals... Sin tele, sin la vida mediatica de las redes sociales, con pocos encuentros con otras personas... Volvimos a la sociedad agraria.
Fue un buen semestre académico, buenas notas, buenos profes, buenos compañeros.
Godoy en sus pegas, los niños en el estudio... Algunos entrarán presencial, Salvi por empezar el jardín. Corremos de una casa a otra y vivimos en Villa Alemana.
Yo quiero quedarme acá y hacer emprendimiento en Valpo, pero veremos qué decisión tomaremos.
Pienso en escribir un libro y hacer mi página web con radio o podscat incluído. Ahora del dicho al hecho hay mucho trecho.
Hace poco he tomado contacto con gente de Narnia por lo de la Rosita, ya me afecta nada casi lo que pasó en los últimos días de ese país imaginario. Salí de ese laberinto y deambulé por el mío en estos meses.
Es más dificil andar en la mente de uno que en la red social de todas maneras. Vivir con uno, con sus fantasmas, sus miedos y frustraciones... Era más fácil lidiar con todo ese mar de gente desconocida/conocida, haters incluídos, que con uno mismo.
Así que estuvo bien parar para encontrarme conmigo y, desde allí, extrañar eso que en la red siempre había una más cagada que una. Pero eso igual es sacarle el poto a la jeringa, porque uno da consejos al resto, para no decirselo a uno misma.
Ha sido hermoso y terrorífico estar conmigo misma, se extraña resolver problemas ajenos para posponer los propios... Pero hay que crecer y asumir los dolores y rincones propios. En esa he estado.
Aprendí a usar Spotify y ahora la guea se maneja sola y no me deja escuchar lo que quiero. Godoy ahora pelea con el programa para que nos deje escuchar lo que queremos y no su modo de mierda aleatorio.
Matilda salió con su amiga Laurita, León juega en su celu y Benja en la play, Salvi duerme, la José freefire modo postrada. Las perras le ladran a todo.
En un rato haremos el segundo asado, todavía nos quedan ensaladas y pertrechos del asado de ayer.
Me estoy tomando una Coors, una cerveza rica que Godoy dice la toma el padre del protagonista de Atypical (serie de Netflix)... Dice también que nos parecemos como familia. A mí me encanta la serie.
Eso de ser tan atípicos como el casi 90 por ciento de los humanos. De que las cosas no funcionen, que nos falta siempre algo por corregir, que uno se siente ser una madre como el orto, que la casa está siempre con algo por hacer... Bueno, esa serie tiene ribetes de esa humanidad que nos cuesta aceptar.
Por messenger nos hemos escrito con algunas compañeras de sueños que fuimos en Narnia y es bonito saber que hay grupos y gente que se hizo amiga en torno a los en vivos, que hay gente que siguió más allá de lo mediático y se llaman entre ellas amigas.
Yo me salí de todo y fue una buena decisión, porque todo tiene su momento, su tiempo, su etapa y hay que saber cortar, cerrar y empezar otra vez.
Mi último bastión era el blog y se fue cortado también, llegó un punto en que no quería nada y tampoco a mis escritos... Quería algo nuevo y empezar como de cero.
Pero es como romper fotos, un acto psicomágico que finalmente es un símbolo, porque lo vivido y escrito si existió, pero uno necesita ciertos ritos para marcar acá empiezo de nuevo... Resignificar un evento, un proceso, un tiempo... 45 años en este caso.
Es la mitad del tiempo, y uno tiene que entrar al segundo tiempo de otra manera.
Todavía pienso en la mejor manera y no me quiero apurar, siempre mi mente fue muy rápida, también mi cuerpo y ahora que estoy más gastada, quiero que el chasis y el motor pase por muchos años la revisión técnica.
Y veo ese alto de ropa por colgar y ese otro que está en la lavadora y el otro que está en el suelo... Ya no quedan cordeles por la chucha...
He escrito esto como en cuatro actos, ya son las 7:52 de la tarde y los niños me ayudaron a colgar, entre medio Salvador se subió a la parrilla y botó todo el carbón... Me saco una sonrisa y me hizo pensar que la infancia es corta y la paja mental muy larga. Jugamos un rato en la escalera con sus autitos.
Dios la maternidad en pandemia ha Sido un intensivo que no siempre resulta una experiencia hermosa... Estamos todos obligados a estar juntos, y a veces el oxígeno se hace escaso. La de madres que deben sentir que son malas madres por querer que un rato los niños se queden como en el juego con ge lao.
Ese es temazo... He pensado en el libro, en los capítulos, en las palabras, en los recuerdos, en las memorias del estallido y la pandemia, pero de esas que pasamos en nuestras casas.
A veces se me duermen los antebrazos y de la rodilla para abajo, siento el cansancio del encierro... Y yo encerrada desde el embarazo de riesgo hasta ahora... Desde enero 2019.
A más de dos años de esa fecha siento que llevo un saco de cemento hace rato, y tal vez escribiendo pueda irlo soltando.
Había una vez muchas madres que se quedaron encerradas, rapunceles de pelo desgreñado y sin príncipe, sino rapuncelos de barba de poco afeite... Algo así.
Vuelvo a escribir, después de borrar todo mi blog, cerrar las redes sociales y una etapa en la vida... Tal vez también este tiempo fue un gran duelo de tantas muertes no lloradas.
Pero estoy viva y esa es mi victoria. Y aunque no hemos compartido historias este tiempo, les digo que hasta por el infierno estuve, en el purgatorio, en el juicio y en el cielo... Y volví a la tierra, pisando con las piernas algo dormidas y los brazos cansados, pero de vuelta.
No me parece por ahora la red social un espacio seguro, porque tal vez la pantalla protege pero también oculta, y en este tiempo como que todos necesitamos vínculos reales, verse a la cara, ser pares.
Yo caí en cuenta que a muchos le gusta la viralidad y en eso hay un conflicto de ego y poder, porque yo no la busqué y sucedió.
Ahora desde la cocina, dónde ya lave la loza y estoy por hacer una mamadera, mientras bailan las sábanas al viento y las perras las miran con ganas para sacarlas y acostarse en ellas, les escribo... Guachas fuimos un delirio en pandemia, pero con sus estes guenad y estés malas, sirvió... Para resistir, para acompañarnos, para contar historias.
Ayer me acordaba de la Maggi y de la performance cuando me curé en plena sesión a vista y paciencia de todos y me vine con una mochila y dos perros en carteras... Nos reímos el poeta, el Godoy y yo entre los terremotos dieciocheros... Hoy me escribió la Maggi y le conté OYE ME ACORDE DE TI AYER... Y fue lindo que ver qué siguen hilos invisibles mágicos.
Fuimos resistencia en pandemia y espero poder registrarlo.
Bailan las sábanas en el patio y Salvador me tironea para jugar a los autos.
Nos vemos
Hermosas palabras, qué bueno que volviste🙏... Un gran abrazo querida Denise 🌸.
ResponderEliminarQue bueno compañera Madre que volviste a las canchas de los escritos, la unica manera q hay de descargarse y no quedar mal con el mundo!!! Me quedo con esta frase: Fuimos resistencia en pandemia y espero poder registrarlo.
ResponderEliminarBailan las sábanas en el patio y Salvador me tironea para jugar a los autos.
Un gran saludo y del cerro cordillera te seguimos tus escritos!!
Que rico poder leer tus escritos, que bueno que volviste y estas como describiste de vuelta . Todo lo mejor para ti y tu familia.
ResponderEliminarNota: Salvi esta cosita mas linda