Vamos en el troncal sur camino al dentista con la Josefina, empieza una fina lluvia y hay un cielo sombrío detrás de macizos cerros verdes... Pasaremos debajo del puente cucharas... Lindo es el puente estilo torre Eiffel... Mecanos grandes y de estructura tan bella, así cuando el acero era la base de lo moderno... Y ahora es como reliquia... Loco eso que lo moderno al poco andar es pasado.
Han Sido días como el clima, hoy una lluvia fina que le echa el pelo a la incipiente primavera. El tiempo está loco, en la cronología y en el clima. Siento que el tiempo se detuvo en Octubre de 2019, y desde entonces vivo como en viernes de Octubre o lunes de marzo.
A veces es como estar de vacacionds y en otras parece como condena dónde el día final no llega.
La maternidad, la vida en pareja, la vida profesional, la vida estudiantil y académica está atrapada y confinada. Y en el confinamiento las cosas no son iguales... Porque no sabemos si estamos ahí porque queremos estar o porque no queda de otra.
La libertad está en entredicho, la casa se convirtió en jaula y nos asfixia, y cuando salimos a los espacios públicos queremos volver a la jaula.
El clima por su lado se vuelve loco y hace calor en otoño y llueve en primavera, como si el clima también se sumara a la asincronía.
Los cuerpos, las mentes, las emociones y las almas cabalgan en todos los tiempos, a veces quedan atrapadas en los dolores de infancia, las frustraciones de la adolescencia, el abatimiento adulto... Y estamos así divididos en mundos paralelos dando palos de ciegos y tratando de resolver en el presente tiempos que ya no están.
Tiranteados, asincrónicos, virtuales, sin tiempos ni espacios, desorientados, confinados dentro de la casa y de los recuerdos y fantasmas que despertaron en pandemia.
Cuando vayamos volviendo a esta realidad patchwork, dónde viven los vivos, los muertos y las almas en pena tendremos que saber convivir con todos los tiempos y espacios que se revolvieron como juguera en el botón 10.
Cuántos se dieron cuenta de lo vivido en sus infancias, adolescencias y adulteces? Cuántos despertaron fantasmas y terrores? Que quedará de nosotros al final de este buclé?
Voy con la Josefina al dentista y vamos en calle Viana a la altura de la estación Miramar. Una lluvia fina cae entre medio de edificios que parecen nichos de cementerio. Nada que ver con los aceros de Eiffel ni los cerros macizos verdes del troncal sur. La ciudad ahoga y recuerda el confinamiento y el miedo a la calle.
En avenida España veré la lluvia y el mar y respiraremos un rato de libertad dentro de Didi.
Despiertan fantasmas y terrores de todos los tiempos y llueve en los albores de la primavera. Asincrónicos, virtuales, confinados, sin tiempos no espacios, tiranteados, pandémicos.
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