Hace una semana que estaba atrapada en la casa, los niños enfermos y el estar para todo servicio. Es triste sentirse atado a lo que amamos.
Pude recorrer los pasos de Christian, su ceño fruncido y el pecho apretado, preguntas martillo de sí acaso estamos donde queremos o simplemente le ponemos el hombro a un destino accidente.
Lloré varias veces, pero la rabia fue ocasional. Estar y simplemente estar sin expectativas pero entera.
Tocó ir al consultorio y al hospital, escuchar elija a un hijo para ser atendido por que no hay hora y ver que un médico hace pasar a alguien porque lo conoce y hace sentir a todos los de la sala de espera no sólo pobres sino indignos.
Vivir en silencio tantos sometimientos que duelen aún cuando se amen. Ser madre, ser padre, ser cuidador en un medio hostil y castigador, como si te dijeran todos los días no le gustó tener hijos, ahora bánqueselo y no reclame.
Recorría la casa como si fuera el cementerio y cada pieza un nicho pero nicho de reducción, la vida se hacía angosta, oscura, sofocante. La calle, la escuela, el consultorio, el hospital, la farmacia, el supermercado todo parecía la extensión de ese cementerio de muertos vivos.
Ahora mismo estamos en el vagon de mi tan amado tren, pero como sardinas que van derecho a la red de pesca... Puntuales, ordenados, resignados.
Ayer recién pude salir un rato, estuve amarga y mis hijas se encargaron de ponerle azúcar a mis comentarios y a la cara. Ni entrar a los chinos me cambió la cara de poto.
Era cansancio, era silencio, era ser sardina camino a la red.
Hoy es el cumpleaños de Salvador y viajamos en sentido opuesto, hay reuniones, estudio, pendientes, sardinas. Sin embargo en medio del cardumen y de la oscuridad, puedo ser como Dory de Nemo y a través de las letras ser luciérnaga.
Una marea de pies nos rodean a Josefina y a mí, hay un silencio de sepulcro y roses tímidas en el camino al trabajo y al colegio. Tal vez muchos tienen como nosotros deseos de estar en otra parte, pero estamos acá en el viaje en el tiempo.
Al final es raro porque en la casa uno siente encierro y afuera uno siente miedo y desason. Parece que no hay mucho donde habitar amorosamente.
En las fotos del recuerdo del facebook me leo y vuelvo a sentir los momentos descritos y son memorias que rompen este silencio que atrapa. Debe ser que sin memoria nada tiene real sentido, porque uno se pregunta como fue que llegue a estar en este punto.
Tantos hijos, vivir en otra ciudad, estar estudiando, un hijo independiente, tantos perros, tanta vida nueva en tan poco años... Se nos frunce los celos, guardamos silencio y emociones, estamos más perdidos que el teniente Bello.
Ya estamos en estación chorrillos y el tren se empieza a desocupar, ya extraño a los que se bajaron por que estaba más calentito, ya me parece un cardumen amoroso y no esclavos de galera. Tal vez si nos gusta la vida que llevamos pero falta ternura y amor en los espacios que habitamos, menos silencio, menos miedo, más nosotros y menos yo.
Se desgrana el choclo estación a estación y así mismo en la vida, el mismo Salvi avanza un año más y empieza a caminar los pasos de sus hermanos mayores... Estamos cansados, no infelices, estamos chopico no arrepentidos, estamos ahogados pero aún pataleamos.
Debería haberte escrito un mejor saludo de cumpleaños, contarte cosas bonitas y decir lo que significas para nosotros, pero Salvador los padres son humanos y vives en Chile, lo que significa que no podría escribir otra cosa salvo que lo hiciera en un estilo ciencia ficción. Hoy es más crónica, crónica de una muerte anunciada, porque los padres igual sufrimos y Chile tiene un destino gueviado desde la gestación.
Ya estamos en estación Miramar se baja más gente y hace más frío.
Hijo estamos tan felices como cansados, y todo está bien mientras no perdamos la memoria, la comunicación y la ternura, porque nada podemos controlar, pero si podemos elegir recordar, contar historias y amar. Y en eso los GD somos buenos.
Naciste dos años después que tu abuela murió y en sueños vino a abrazarme para felicitar tu llegada, creo que eso es un parabien, porque no me acuerdo de ningún abrazo felicitatorio en los otros embarazos... Tienes esa luz que viene de mas allá y que completa el cuadro de lo que somos...
Benja es ternura, Josefina es fuerza, Matilda es magia, León es ferocidad y tú eres luz, tu padre un camino y yo soy los pasos... Juntos seguimos caminando por el árido desierto de Chile y de las historias familiares, muchas veces - como hoy- el paisaje no será alentador, pero hijo, hijo el camino y el viaje siempre merecen ser recorridos.
Hoy no haremos la tradición del desayuno cumpleaños,, quien sabe que vamos a inventar. Estarás con el papá, tratando de romperle todos sus tesoros y se mirarán y se encontrarán en esa luz que comparten.
Ya estamos llegando a destino, tengo reunión de centro de padres, luego dejar buzos a Benja, luego estudio, luego lentes de Mati, luego clases, luego de regreso..
Salvador feliz cumpleaños eres luz en medio de tanta realidad.
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