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Mujer burra

Mujer Burra

Estamos en estación Viña del Mar, y solo no cumplí con pegar el sello tne... Pero todo lo demás lo cumplí. Estoy y me siento feliz.

Escucho brazos de sol de Alejandro Filio y me siento abrazada por un sol que duerme ahora pero existe con fuerza... No necesito verlo, sino sentirlo... Como lo son los sueños, las utopías, las convicciones... Etéreas pero férreas.

Me he dedicado a amar de manera conjugada, cargando como burra colorina y galante. Ahora mismo llevo una caja bien pesada para Godoy, y me siento como un correo comprometido.

Ayer fue un mueble para mi hija, otra veces sus delantales y carteras y mieles, otro día el segundo cargamento de miel.

Pará muchos será un simple acarreo burristico, pero no, es mucho más que eso... Es un épico viaje sencillo por el desierto del individualismo y el materialismo.

Todo siempre fácil y de poco esfuerzo, y no poh, una que es burra le gusta recordsar a sus ancestros de nobles cargas en bestias humildes pero poderosas.

El tren atraviesa un túnel y aún así siento y veo la luz entrar por todos los frentes, galopa el tren y trota el burro camino a tierras prometidas... De sueños, utopías, convicciones y todo eso tan etéreo y férreo que nos recorre cuando amamos lo que hacemos.

Le saque el jugo hasta el último miluto de hoy... Converse, estudie, ordené, compartí, caminé, me comí todas las papas que eran del grupo, fui a reunión, fui a starken, escribo montada en el tren y con relatos de burra.

Escucho música y siento en mis compañeros de viaje una paz que no se si ellos tienen o simplemente yo siento. Ya vamos por el salto y se escucha a Alejandra Guzmán y a Franco de Vita... Tu serás... A las clásicas baladas latinas.

Vamos en el puente cucharas y ya voy volviendo a casa, dejando a la estudiante atrás, caminando a la pareja, a la maternidad, a la casa, a nosotros... Se va de a poco ordenando este mosaico de vidas en una creación grandota y llena de colores, sumando cada escena del día.

Estoy feliz de disfrutar sencillamente, ver con los ojos del corazón, dar las gracias, ser ligera pero aburrada.

Estamos saliendo de la esclavitud de tiempos individualistas y competitivos, y somos una hilera de buenas bestias, burras y burros engalanados haciendo un camino sin mapa ni brujula, pero con sentido.

Espero tener 40 años más de vida y ver que tierra prometida podremos ir construyendo en el camino... Porque lo que nunca entendió el ser humano es que no estaba la promesa al final de los 40 años con un paraíso tipo disney, sino que la gracia era ir construyendo mientras se caminaba... El camino, el trayecto, el viaje es la tierra prometida...

Si andas como los gueones buscando la tierra prometida, te aviso que la estás pisando y que es cosa de poner fuerza de burra para que ese árido desierto sea la fertilidad misma.

Así que mis queridas burras y burros, hagan de sus pasos la promesa de una vida mejor... En el camino arreglamos la carga, mientras a la vez cultivamos los desérticos parajes.

Salí a las 1 de la tarde de mi casa y son las 7:39 y llegue a estación Quilpué... Y en estas 6 horas vuelvo a la tierra prometida que todos los días construimos... Y me voy también a conquistar otras tierras... Como nunca el éxodo, el viaje, el camino me ha parecido dulce, luminoso, amable... Es lo mejor tener alma de burra.

Un abrazo, un rebuzno y sigo cargando este pesado y hermoso bolso.

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